Crónica de un peruano en Silicon Valley

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Alonso Mujica, CEO de Silabuz.com, estuvo hace un par de semanas en el corazón de Silicon Valley presentando un proyecto frente a una de las aceleradoras de negocio más importantes del mundo. 

Es la madrugada del 30 de Octubre (2017), acabo de cumplir 28 años hace unos días y estoy con mis maletas y mochila en el aeropuerto de Lima, esperando un avión que me llevará a San Francisco, ciudad que ya tuve la dicha de visitar antes pero que por primera vez visitaré por negocios. El jueves que viene (02/11/2017) estaré presentando, en el Global Demo Day de Angel Hack (aceleradora estadounidense de startups), un proyecto que he venido trabajando desde hace unos meses, junto a un talentoso equipo de ingenieros. Sentimientos completamente encontrados me desbordan antes de subirme a ese avión. Por un lado, estoy completamente abrumado por esta semana que se viene en la aceleradora y el evento. No sé qué esperar. Es como esas cosas que has añorado durante toda la vida y ahora estás a punto de vivirlas, pero el miedo, la ansiedad, la emoción… te desborda.

Por otro lado, surgen las dudas: ¿estaremos a la altura? ¿Nos irá bien? ¿Daremos la talla? ¿Estoy preparado para todo esto?Y es en ese contexto que saltan a mi mente algunas memorias, donde comenzó todo.

Todo tiene un comienzo

Siempre he sido un amante de la tecnología. En casa siempre hubo una computadora (creo que el gran “culpable” es mi padre). Ya fuera Encarta, Doom, Mario Bros (versión DOS) o algún juego de matemática que me ponían en la computadora, esa era una de mis grandes aficiones desde niño.Por ello, cuando egresé de la Universidad y entré a trabajar a una compañía de tecnología, no me pareció raro en absoluto. Ni cuando meses después (abril o mayo del 2013) fui llamado por un buen amigo empresario para iniciar un proyecto de nueva empresa tecnológica (fue la primera vez que escuché la palabra startup en mi vida). Ciertamente, para mí, hablar sobre mi amor por la tecnología me hace sentirme en un estado puro, genuino y auténtico.

Lo que sí fue un primer golpe a esas tempranas y alborotadas ambiciones tempranas fue cuando en octubre de ese mismo año (2013) fuimos despedidos todos de ese proyecto. Seis meses y no dimos la talla ¿Qué hicimos mal? Bueno, miles de cosas. Pero en el momento lo único que había era desconcierto y decepción. Una pequeña dosis de realidad.

De vuelta al ring

Unos días después, dándole vueltas al tema con unos amigos de la universidad concluimos que la principal razón por la cual todo había fallado era un tema de cultura y conocimiento de cómo desarrollar productos, probar conceptos y demás en forma rápida.

Después nos daríamos cuenta que esa no fue la principal razón, pero en ese momento fue nuestra hipótesis. Y había que probarla. Mi nueva forma de volver al ruedo sería esa: Timov.pe, una empresa que nacería para difundir conocimiento sobre tecnología y startups.

Esta operó durante un poco más de dos años, mientras trabajé en paralelo en otras dos empresas de tecnología. El viaje durante ese tiempo fue durísimo, costoso y a veces hasta doloroso. Sin embargo, trajo consigo un adentramiento único en el mundo emprendedor peruano y una amplia mirada tanto de la óptica privada como pública por todos los actores que pudimos conocer.

¿Qué no trajo? Rentabilidad, escala. Fue una aventura que generó ingresos pero nunca encontró un modelo atractivo ni escalable. Hacia finales del 2016, con la mitad del equipo fundador fuera, decidimos cerrar la operación. Strike 2.

Una nueva esperanza

Entre esos 3 años (2013-2016) pasaron miles de cosas antes de fundar mi actual empresa. Pero gracias a todos esos eventos (buenos, malos, de todo francamente), a los dos fracasos previos y a los profesionales increíbles que pudimos conocer descubrimos algunas cosas que vale la pena recordar:

  • Ingeniería de Sistemas no es lo mismo que programación ni que Ciencia de la Computación.
  • Obama en el 2016 declaró de interés nacional gringo que todos los colegios enseñaran a programar y tomó la decisión de destinar millones de dólares para alcanzar ese objetivo.
  • En los colegios hoy en día, a la gran mayoría de chicos de los colegios se les enseña en las clases de cómputo exactamente lo mismo que en la década pasada cuando yo pisaba esas aulas.
  • Hay una escasez global de talento en tecnología en todos los países del mundo.

Y así conocimos una iniciativa pública argentina llamada Plan 111 mil. Tuve la oportunidad de hablar con Carlos Palloti, Sub Secretario del Ministerio de la Producción de Argentina y uno de los que ideó este plan, para conversar sobre la lógica detrás de una espectacular política pública. Viene de esta forma: software es la segunda industria de exportación más importante de Argentina, pero falta una gran cantidad de profesionales capacitados para desempeñarse en este sector cada vez más demandado. Entonces, el Estado, junto al sector privado se han alineado y diseñado un plan que durante los próximos cuatro años genere que egresen más de 100 mil programadores, 10 mil ingenieros y mil emprendedores, en algunos casos hasta duplicando la tasa normal de egresados que tienen actualmente. ¿Por qué esas especialidades? Algunos crean los productos, otros van a liderar equipos de tecnología y otros van a crear las empresas pero todas relacionadas a la tecnología.

En paralelo a esos hallazgos, en la desesperada búsqueda de generación de ingresos para Timov.pe y a pedido de nuestra comunidad, comenzamos a organizar talleres y cursos cortos para emprendedores y freelancers. Cuando conectamos los puntos con lo que habíamos encontrado (especialmente los argentinos nos inspiraron por estar haciendo esto en Latinoamérica) concluimos: hay esperanza. Entonces, no estábamos tan equivocados con la hipótesis de que tenemos un problema de conocimiento. Pero nuestra ejecución falló y ahí vamos de nuevo.

El regreso del Jedi

Silabuz.com es  el tercer intento y el primero al que sí decidí dedicarme a tiempo completo. Ojo, esto es clave en cualquier emprendimiento. Decidimos hacer cursos ya como nuestra oferta dedicada. Comenzamos con cursos presenciales de marketing y programación. Luego, pensando en escalabilidad, nos fuimos a la modalidad virtual; pero hemos vuelto múltiples ocasiones a la modalidad presencial y luego hacia la forma mixta (parte presencial, parte virtual)… de todo la verdad.

Pivots de la empresa ha habido muchos: cambios de estrategia, ejecución, audiencia y en afinar el modelo de negocio. Eso ya algún día se contará.El aprendizaje y experiencia generada en las aulas es lo que nos ha llevado a implementar múltiples proyectos, probar modelos, contenidos y hasta a desarrollar un videojuego para motivar el aprendizaje de programación en los escolares (Code Heroes).

Este último proyecto es que nos llevó al programa de aceleración de AngelHack, en el que aprendimos mucho de personas muy talentosas y experimentadas en los negocios de tecnología. Es en ese programa que fuimos seleccionados dentro de una serie de proyectos de todo el mundo para ir a competir al Global Demo Day del que hablé al inicio.

Escribiendo un nuevo capítulo

Podría escribir un libro entero sobre esta semana de aceleración en Silicon Valley… Quizá más adelante.Por el momento quiero quedarme con dos reflexiones:

La primera, el problema que estamos atacando es global y hay que recordarlo todos los días. La educación que reciben los chicos hoy es lo que impactará en las generaciones y sus oportunidades de forjar un futuro.

La segunda, debemos tener una mentalidad exponencial a la hora de crear algo, de emprender algo. Hace unos años, cuando escuchaba por primera vez la palabra startup de un estudiante de Stanford, jamás pensé estar presentando alguno de mis proyectos digitales en la meca global como lo es Silicon Valley. Nunca imaginé conocer las personas que he conocido, ni interactuar con algunos de los héroes que están transformando el mundo con tecnología. Por esas cosas de la vida, que nada tienen que ver con la casualidad ni la suerte, sino con trabajar un problema global, la mentalidad, el ímpetu, las ganas y el amor por lo que hacemos, es que llegamos a esa vitrina global. Pero no importa haber llegado por vez primera allí, puesto que lo realmente importante es el capítulo que estamos comenzando a escribir hoy desde el avión de vuelta a Lima.

¿Daremos la talla? ¿Estaremos a la altura? ¿Nos irá bien? El emprendimiento digital, así como la vida, está plagado de interrogantes. Nuestro trabajo es empezar a responderlas,  y eso solamente te lleva a la acción. Todo lo demás son “buzzwords”.

Este artículo ha sido publicado por la Revista Aptitus Edición del Mes de Diciembre 2017

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