Cultura

Los niños de hoy requieren nuevos modelos de aprendizaje

Cambiar de sistema de aprendizaje no debe ser solo una tarea del maestro sino, también, del padre de familia. ¿Cómo puedes ayudar a tu pequeño?
Ahora, tanto niños, jóvenes y adultos deben aprender a convivir de la mano de la tecnología. Para los menores, su llegada abrió las puertas a un mundo de  entretenimiento; para aquellos que ya pasaron la barrera de los 18 o están por pasarla, permite que interactúen con nuevas plataformas de mensajería. Y quizás, para los adultos, es una herramienta que aún es desconocida pero que empieza a ser necesaria.
Específicamente, al enfocarnos solo en los niños, las diferentes aplicaciones pueden captar su atención de manera casi inmediata no sólo por el contenido dentro de ellas sino, también, por la forma en la que estas transmiten información. ¿Ahí está la receta? ¿Qué pasaría si empezáramos a utilizar los mecanismos de la tecnología para que nuestros niños también estén motivados a aprender?
 
¿Es posible fusionar tecnología y aprendizaje?
En la actualidad aún persisten distintos casos sobre niños que presentan dificultades a la hora de focalizar su atención para aprender un nuevo tema. En los colegios, los menores pueden distraerse con facilidad ante distintos estímulos provenientes del medio ambiente. Esto, sin embargo, no significa que el déficit de atención y la forma de aprendizaje no pueda ser corregida. Es por ello que, esto representa un reto para el padre de familia y el maestro conocer qué nuevas herramientas están al alcance para generar mejores resultados en la educación de los pequeños.
 
Reconociendo el problema
Recientemente, el doctor Francisco Mora señaló al diario El País, que hoy “nadie puede aprender nada si no se le motiva”. Partiendo de este punto de vista, el trabajo de padres y maestros debe iniciar con la pregunta: ¿el alumno está verdaderamente motivado para aprender? Algunas personas dirán, quizás, que el comportamiento del menor en clase responde a los valores que han sido forjados en él desde que era pequeño, como el respeto hacia el maestro y hacia la clase que está dictando. Esta es una cuestión importante pero no es la única.
En ese sentido, María Linda Zevallos, Especialista en Proyectos Educativos, indicó que la dificultad que aún persiste en la sociedad actual es la de “comprender y aceptar que existen distintas formas de aprender. Ninguna es mejor que la otra”. Siendo así, aún creemos que a través del sistema tradicional los niños podrán captar y conservar la información estudiada. Sin embargo, no podemos olvidar que hoy, se han difundido nuevas plataformas de aprendizaje y nuevos mecanismos de interacción con la información. Ahora, la tecnología y educación se han fusionado y hay nuevas formas de interactuar con el conocimiento gracias a ello.
 
El valor agregado  
A través de internet, el menor está en contacto con la  información que puede resultar atractiva para sí mismo: ya sea por conocer un tema nuevo o enterarse de la última novedad que trae consigo una aplicación. Lo que ofrecen estas plataformas, son respuestas a las inquietudes que pueden hoy tener los niños. En línea con ello, Aida Cerpa, Coordinadora de la Universidad de los Niños en USIL, indica que los padres y maestros deben ayudar a los menores a entender temas que no pueden comprender con facilidad. Y ahí, encontramos una respuesta, pues lo que brindan las herramientas tecnológicas es facilidad de acceso y diversidad de contenidos con solo presionar la pantalla del dispositivo móvil. Las aplicaciones tienen distintos colores y nuevas ideas que despiertan el interés del menor por descubrir cuál es su funcionamiento. Pero, ¿cómo podemos canalizar la atención que los niños ponen al celular para las horas de aprendizaje?
 
Las recomendaciones
De acuerdo con Cerpa, los padres deben dedicar más tiempo a sus hijos si el problema de aprendizaje persiste en ellos. De esta manera, podrán realizar un diagnóstico de las razones por las cuales el menor no capta el mensaje propiciado por el docente. Si es necesario, se puede apagar la televisión y restringir el uso de la computadora si se ha convertido en un vicio para el niño. Sin embargo, recordemos que el docente puede tener conocimiento pero fallar estrepitosamente en la forma de comunicar y conectar con el alumno.
Después de este paso, es preciso destacar que debemos observar con atención qué es lo que hace la tecnología y cuestionarnos:
 

  • ¿Puede cambiar la clase si propongo un juego o una nueva dinámica?
  • ¿Qué tal si empiezo con un cuestionario que permita a los alumnos compartir sus conocimientos?

Partiendo de estas cuestiones, podríamos observar que la tecnología puede ser nuestra gran aliada si la utilizamos responsablemente.
 
Finalmente, es importante visitar a un especialista para recibir más orientación sobre lo que podemos hacer para enfrentar las deficiencias en cuanto al sistema de aprendizaje de los más pequeños. No olvidemos que todos aprendemos de formas distintas y tiempos diferentes. Lo único constante es que nunca dejamos de adquirir lecciones, incluso, de la vida misma.