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¿Cómo manejar el estrés en tiempos de crisis? Una guía para la familia [Parte I]

Tiempos de Pandemia

¿Cuántos de nosotros hemos sentido estrés en los últimos meses? 

Esta es nuestra primera pandemia y no estábamos preparados para ella. Si a eso le sumamos el escenario de inestabilidad mundial, cambios en el sistema educativo y el exceso de información sobre qué hacer y qué no hacer, que muchas veces lejos de ayudar, solo nos confunde más. 

Todos estamos haciendo lo mejor que podemos con lo que tenemos y el escenario actual requiere nuestra rápida adaptación y que comencemos a generar nuevos recursos y herramientas para poder sobrellevar todo lo que esta pandemia trae como consecuencia para nuestro cuerpo, mente y emociones. 

Una de las consecuencias de la situación actual son los niveles de estrés que comienzan a hacerse presentes con mayor intensidad conforme pasa el tiempo. Si bien hay un nivel de estrés que es adecuado para el organismo, ya que lo prepara ante situaciones de peligro o para tareas que cumplir, si los síntomas comienzan a persistir y hacerse frecuentes en el tiempo es cuando se nos llama a estar atentos.

¿Qué es el estrés?

El estrés es un mecanismo de respuesta a cargo del Sistema Nervioso Simpático, que se activa frente a estímulos exteriores y nos prepara si necesitamos trabajar intensamente o reaccionar con rapidez. Por ejemplo, puede ayudar a ganar una carrera o a terminar a tiempo un trabajo importante. Si este sistema se activa durante 20 a 30 minutos al día, no tiene ningún impacto negativo para el organismo y recibe el nombre técnico de Eustrés.

Sin embargo, si el estrés aparece con demasiada frecuencia o dura demasiado tiempo, puede tener efectos graves. Puede estar relacionado con dolores de cabeza, malestar estomacal, dolor de espalda y problemas para dormir. Puede debilitar el sistema inmunitario, lo que hace más difícil combatir las enfermedades.

En estos tiempos, donde vivimos acelerados, expuestos a una cantidad excesiva de información y además teniendo en cuenta todas las situaciones generadas por la pandemia mundial del COVID-19, nuestro organismo está siendo estimulado de sobremanera. 

Esto genera que nuestro sistema nervioso simpático, a cargo de la respuesta del estrés “fight or flight” (pelea o corre), está siendo excitado y acelerado cerca de 8 horas al día, o incluso más. Esto comienza a generar condiciones psicofisiológicas tales como:

  • Emocionales: irritabilidad, frustración, ansiedad, pánico o miedo.
  • Físicos: dolor de cabeza, de espalda o cuello.
  • Intestinales: diarrea o estreñimiento, acidez, calambres estomacales, reflujo gástrico o náuseas.
  • Fisiológicos: dolor en el pecho, dificultad para respirar, palpitaciones o aumento de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial.

En este caso la afección del organismo recibe el nombre técnico de Distrés

La clave está en el equilibrio

La vida diaria nos ofrece innumerables ocasiones para que nuestro sistema del estrés se dispare, desde pequeñas decepciones a grandes dificultades: expectativas y objetivos no cumplidos, quejas, críticas o simples malos gestos de quienes nos rodean, comparaciones con los demás, etc. y fácilmente podemos quedarnos atrapados en una constante sensación de ansiedad o vigilancia o por el contrario, caer en el bloqueo, desconectándonos de la realidad, cayendo en la pasividad y la desesperanza, especialmente si percibimos un exceso de amenaza, crítica, rechazo o simplemente aburrimiento. 

El Sistema Nervioso Parasimpático está a cargo del control del estrés, de activar nuestro sistema de defensas, es decir el sistema inmune, controlar la digestión, el sueño, entre otras funciones. La activación de este sistema puede dar como resultado que disminuyan los niveles de estrés de nuestro organismo, generando un mayor equilibrio en nuestras respuestas frente a los estímulos externos.

¿Qué podemos hacer como familia para aliviar los síntomas del estrés?

  • Conversa del tema, habla de lo que sientes con tus más cercanos. Si están en familia, conversen sobre el día. Muchas veces los niños y adolescentes no tomarán la iniciativa en la conversación, puedes comenzar por contarles cómo te has sentido en el día, cómo te ha ido trabajando de manera remota, o si tuviste que salir de casa cómo te sentiste o qué pensaste cuando estabas fuera. Hablar de experiencias personales y compartir lo que sientes y lo que piensas en el momento puede propiciar para que ellos vayan abriéndose a conversar más sobre lo que les pasa. Quizá no te va resultar a la primera, pero luego de un par de días, seguro que tendrás una respuesta.
  • Comparte una comida al día en familia, formando equipos para que cada cual se haga cargo de una tarea y luego puedan disfrutar todos juntos del resultado.
  • Genera espacios de compartir en familia algún interés que tengan en común: cocinar, ver una serie o una película, jugar un juego de mesa o videojuego. Generar estos espacios da lugar a un momento de conexión entre la familia y de desconexión del exceso de información al que estamos expuestos al ver mucha televisión o estar horas dando vueltas en redes sociales.
  • Intenta practicar ejercicio en familia. Esto no tiene por qué ser algo tan elaborado, puedes salir al patio y jugar con una pelota, hacer sentadillas, saltar la cuerda, bailar. Si vives en departamento, puedes probar subiendo y bajando las escaleras por turno, una vez cada integrante de la familia. Con 15 minutos al día de cualquier tipo de ejercicio físico que implique movimiento los niveles de estrés comenzarán a disminuir notablemente con el paso de los días.
  • Prueba técnicas de relajación o atención plena (mindfulness) que pueden practicar solo y en familia. Hay cientos de videos en youtube donde puedes buscar el que más te haga sentido y practicarlo durante 15 minutos al día. Notarás como con la práctica y el paso de los días, comenzarán a sentirse mejor, a tener más claridad para enfrentar el día y mayor autocontrol de las situaciones que te rodean.
  • Haz un plan de horas de sueño, para ti y para tus hijos. Como veíamos anteriormente, una forma de equilibrar los niveles de estrés en nuestro organismo es activar el sistema nervioso que está a cargo de la regulación del sueño. Para niños y adolescentes esto cobra especial importancia, los invitamos a hacer un plan de horas de sueño durante la semana y fin de semana.
  • Si ninguna de estas técnicas está funcionando y comienzas a notar que la salud física, mental y emocional tuya o de los que te rodean está viéndose en desmedro, te sugerimos buscar ayuda profesional. Hay muchos profesionales que están dictando talleres para manejar el estrés en momentos de crisis y atendiendo en sesiones de manera online. No dudes en escribirnos si necesitas asesoría. 

No hay una receta para manejar el estrés, la propuesta de este artículo es que conozcamos más sobre éste, lo podamos reconocer en nosotros y nuestros cercanos y, especialmente, abrir espacios para poner en práctica conductas en familia que puedan disminuir los síntomas.

En un siguiente post estaremos compartiendo contenido para manejar el estrés en tiempos de crisis y cómo podemos salir fortalecidos luego de este tiempo, con nuevas herramientas y recursos para el nuevo mundo al que nos enfrentemos cuando termine el periodo de  cuarentena. 

En Silabuz somos una comunidad y queremos que nuestros estudiantes y sus familias sientan nuestros apoyo en estos momentos. Sigamos en contacto y no te olvides de visitar nuestro blog. 

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